viernes, 30 de septiembre de 2011

Kepler y el planeta con dos soles

Concepto artístico de Kepler–16b, el primer planeta que orbita con certeza a dos estrellas, lo que se denomina un planeta circumbinario. El planeta, visto aquí en primer plano, fue descubierto por la misión Kepler, de la NASA.
La existencia de un mundo con atardeceres dobles, similar al que se mostró en la película Star Wars (La Guerra de las Galaxias, en idioma español) hace más de 30 años, ya es un hecho científico. La misión Kepler, de la NASA, ha logrado la primera detección sin ambigüedad de un "planeta circumbinario" (un planeta que orbita a dos estrellas a la vez) a 200 años luz de distancia de la Tierra. A diferencia del planeta Tatooine en Star Wars, este planeta es frío y gaseoso y, aunque no se cree que pueda albergar vida, su descubrimiento demuestra la diversidad de planetas que existe en nuestra galaxia. Búsquedas anteriores ya habían sugerido la existencia de planetas circumbinarios, pero había sido difícil obtener una confirmación clara. Kepler detectó un planeta de esta clase, conocido como Kepler–16b, observando los tránsitos, donde el brillo de una estrella huésped disminuye levemente debido a que el planeta pasa delante de ella.
"Este descubrimiento confirma la existencia de una nueva clase de sistemas planetarios que podrían albergar vida", dijo William Borucki, quien es el investigador principal de la misión Kepler. "Dado que la mayoría de las estrellas en nuestra galaxia son parte de un sistema binario, esto significa que las oportunidades para la vida son mucho más grandes que si los planetas se formaran solamente alrededor de estrellas solitarias. El descubrimiento, que constituye un hito en este campo, confirma una teoría que los científicos han sostenido durante décadas pero que no habían podido comprobar hasta ahora".Un equipo de investigación, dirigido por Laurance Doyle, del Instituto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence o Búsqueda de Vida Inteligente Extraterrestre, en idioma español), en Mountain View, California, utilizó los datos proporcionados por el telescopio espacial Kepler, el cual mide las leves disminuciones del brillo de más de 150.000 estrellas en busca de planetas en tránsito. Kepler es la primera misión de la NASA capaz de detectar planetas del tamaño de la Tierra en o cerca de la "zona habitable", la región de un sistema planetario en la cual el agua puede existir en estado líquido en la superficie de un planeta en órbita.
Los científicos detectaron el nuevo planeta en el sistema Kepler–16, un par de estrellas en órbita mutua que se eclipsan una a la otra desde nuestro punto de vista privilegiado aquí en la Tierra. Cuando la estrella más pequeña bloquea parcialmente a la estrella más grande, se produce un eclipse primario. En cambio, ocurre un eclipse secundario cuando la estrella más pequeña es ocultada, o completamente bloqueada, por la estrella más grande.
Los astronómos observaron además que el brillo del sistema disminuía en ciertas ocasiones, incluso cuando las estrellas no se encontraban eclipsándose una a la otra, lo cual apuntaba a la existencia de un tercer cuerpo. Los eventos adicionales relacionados con la disminución del brillo, llamados eclipses terciarios y cuaternarios, reaparecieron en intervalos de tiempo irregulares, indicando de este modo que las estrellas se encontraban en distintas posiciones de sus órbitas cada vez que el tercer cuerpo pasaba por enfrente. Esto demostró que el tercer cuerpo no está orbitando sólo a una de la estrellas, sino a ambas, en una ancha órbita circumbinaria. El tirón gravitacional ejercido sobre las estrellas, medido a partir de los cambios en los tiempos de los eclipses, fue un buen indicador de la masa del tercer cuerpo. Se detectó un tirón gravitacional muy pequeño, que sólo puede ser causado por una pequeña masa. Estos descubrimientos están descriptos en un nuevo estudio publicado el viernes 16 de septiembre en la revista Science (Ciencia, en idioma español).
"Casi todo lo que sabemos sobre el tamaño de las estrellas proviene de sistemas binarios eclipsantes como este, y casi todo lo que sabemos sobre el tamaño de los planetas proviene de los tránsitos", dijo Doyle, quien también es el autor principal del estudio y se desempeña como científico en el proyecto Kepler. "Kepler–16 combina lo mejor de ambos mundos pues tiene eclipses estelares y tránsitos planetarios en el mismo sistema".
Este descubrimiento confirma que Kepler–16b es un mundo frío e inhóspito, con un tamaño similar al de Saturno y, se cree, hecho mitad de roca y mitad de gas. Las estrellas huésped son más pequeñas que nuestro Sol. Una tiene el 69% de la masa del Sol y la otra sólo el 20%. Kepler–16b orbita alrededor de ambas estrellas cada 229 días, lo que es similar a la órbita de 225 días de Venus, pero se encuentra fuera de la zona habitable del sistema, en la cual el agua líquida podría existir en la superficie, debido a que las estrellas son más frías que el Sol.
"Cuando uno trabaja para el cine, es común que se le pida crear algo nunca antes visto", dijo John Knoll, quien es supervisor de efectos visuales de la firma Industrial Light & Magic, una división de Lucasfilm Ltd., en San Francisco. "Sin embargo, ocurre con frecuencia que los descubrimientos científicos acaban siendo más espectaculares que cualquier cosa que osemos imaginar. Sin duda alguna, estos descubrimientos poseen influencia e inspiran a quienes crean historias. Su mera existencia es una razón para imaginar cosas más grandiosas y abrir nuestras mentes a nuevas posibilidades que van más allá de lo que creemos 'saber'".
Para obtener más información sobre el descubrimiento de Kepler–16b, visite: http://kepler.nasa.gov/Mission/discoveries/kepler16b/ (en idioma inglés).http://ciencia.nasa.govleer mas

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