sábado, 13 de junio de 2015

Una nueva tecnología podría advertir de las tormentas solares con 24 horas de antelación

Una nube gigante de partículas, llamada expulsión de masa de la corona (CME), explotó en el Sol el 7 de enero de 2014, como se observa en el halo de luz abajo a la derecha en esta imagen captada por el observatorio Solar and Heliospheric Observatory (SOHO) de ESA/NASA. Combinando imágenes de este tipo junto con datos de la erupción tomados más cerca de la superficie del Sol, los científicos han creado un nuevo modelo para comprender mejor cómo evolucionan las CME mientras viajan y cómo podrían afectar a la Tierra. Crédito: ESA&NASA/SOHO. 
Nuestro Sol es una estrella volátil: explosiones de luz, energía y materiales solares salpican regularmente su superficie. A veces una erupción es tan grande que expulsa material al espacio, mandando nubes que pueden pasar por los campos magnéticos de la propia Tierra, donde las interacciones pueden afectar a la electrónica de satélites, las comunicaciones GPS e incluso a las redes eléctricas en tierra.

Las nubes de material expulsado de la corona solar (CME, de sus siglas en inglés) pueden ser grandes o pequeñas, lentas o rápidas, pero lo que importa es la alineación de sus campos magnéticos. Si están alineados en la misma dirección que el campo magnético de la Tierra (es decir, apuntando de sur a norte) el material solar pasará resbalando sin tener mayores consecuencias. Pero si están alineados en direcciones opuestas, los campos magnéticos de la Tierra pueden resultar completamente reordenados. De hecho, ha ocurrido que grandes nubes rápidas han tenido poco efecto sobre la Tierra, mientras otras pequeñas han causado enormes tormentas solares, debido a la orientación del campo magnético.



Pero actualmente no sabemos con demasiada antelación cómo están alineados los campos magnéticos de la materia solar expulsada. Solo podemos medir los campos cuando la CME pasa por satélites cercanos a la Tierra. "Lo que tenemos ahora es sólo de 30 a 60 minutos de aviso acerca de la configuración de la expulsión de materia de la corona antes de que alcance la magnetosfera terrestre", afirma Neel Savani, de NASA. "No tenemos un método en tiempo real para medir o modelizar este campo magnético más allá de una hora antes del impacto de la tormenta solar".

Savani ha descrito un nuevo modelo para medir la configuración del campo magnético mucho antes, en un artículo publicado en Space Weather el 9 de junio. El modelo está siendo ahora sometido a pruebas, pero si es robusto, entonces los científicos podrían finalmente disponer de una herramienta para predecir la configuración magnética de la CME desde lejos. Y esto significa que las predicciones podrían dar a los operadores de satélites y redes eléctricas hasta 24 horas de aviso para proteger sus sistemas.

No disponemos de métodos para medir los campos magnéticos una vez que la CME ha abandonado el Sol, pero los científicos tienen modos de observar cómo se expanden las nubes, se retuercen y crecen mientras se desplazan por el espacio. Observando cómo se mueve y cambia la CME con los coronógrafos a bordo de los satélites STEREO de NASA y SOHO de ESA, el modelo de Savani puede mostrar la evolución con el tiempo de la erupción inicial. En última instancia, el modelo puede describir cómo estará configurada la CME al acercarse a la Tierra, e incluso qué partes de la CME tendrán sus campos magnéticos apuntando en una dirección determinada.http://observatori.uv.es/

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